Lo bueno y lo malo es relativo a los ojos de quien contempla. Los seres humanos no ven el mundo como es, sino como ellos son.

Daniel Hernández Osorio
Visión de Covey sobre la seguridad económica.
Llegó el día que finalicé el libro de Los siete hábitos de la gente altamente efectiva por Stephen Covey. En las últimas páginas leí el siguiente fragmento que me dejó helado:
La seguridad económica no reside en el empleo que tenemos; reside en nuestra capacidad para producir: pensar, aprender, crear, adaptarnos. Ésa es la verdadera independencia económica. No consiste en tener riquezas, sino en el poder para producirlas.
La pregunta que inmediatamente me empecé a hacer es si mis actividades actuales me potencializan para producir riquezas. Independientemente de nuestro rol como empleado, empresario, emprendedor o inversionista ¿estamos realizando algo para desarrollar nuestro poder productivo? ¿nos estamos preparando diariamente para, de ser necesario, empezar desde cero, o estamos estrechando nuestra mente y atrofiando nuestra flexibilidad?

Fábula “escuela de animales”
A veces y en muchos sistemas de educación tradicional, descuidamos nuestras fortalezas y nos centramos en nuestras debilidades. Gracias a esta fábula del doctor R. H. Reeves lo podemos leer a continuación:
Una vez, los animales decidieron que tenían que hacer algo heróico para solucionar los problemas de un«nuevo mundo», de modo que organizaron una escuela. Adoptaron un currículo de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar. Para facilitar la administración todos los animales cursaban todas las materias.
El pato era excelente en natación, mejor incluso que su instructor, y obtuvo muy buenas notas en vuelo, pero pobres en carrera. Con el objeto de mejorar en este aspecto tenía que quedarse a practicar después de clase, e incluso abandonó la natación. Esto duró hasta que se le lastimaron sus patas de palmípedo y se convirtió en un nadador mediano. Pero el promedio era aceptable en la escuela, de modo que nadie se preocupó, salvo el pato.
El conejo empezó a la cabeza de la clase en carrera; sin embargo, tuvo un colapso nervioso como consecuencia del tiempo que debía dedicar a la práctica de la natación.
La ardilla trepaba muy bien hasta que comenzó a sentirse frustrada en la clase de vuelo, en la que el maestro le hacía partir del suelo en lugar de permitirle bajar desde la copa del árbol. También sufrió muchos calambres como consecuencia del excesivo esfuerzo, y le pusieron apenas un suficiente en trepar y un «insuficiente» en correr.
El águila era una alumna problemática y fue severamente castigada. En la clase de trepar llegaba a la cima del árbol antes que todos los otros, pero insistía en hacerlo a su modo.
Al final del año, una anguila anormal que nadaba muy bien y también corría, trepaba y volaba un poco, tenía el promedio más alto y le correspondió pronunciar el discurso de despedida.
Los perros de la pradera quedaron fuera de la escuela y cuestionaron por qué la administración no incluyó en el currículo las materias de cavar y construir madrigueras. Pusieron a sus cachorros a aprender con el tejón, y más tarde se unieron a marmotas y topos para inaugurar una escuela privada de gran éxito.

El vendedor aficionado vende productos; el vendedor profesional vende soluciones a las necesidades y problemas.
Stephen R. Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

“Being realistic is the most common path to mediocrity.” - Will Smith
La persona de éxito tiene el hábito de hacer las cosas que a quienes fracasas no les gusta hacer. No necesariamente le gusta hacerlas, pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos.
E. N. Gray en “The common denominator of success”
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Muéstrenme a alguien que sea lo suficientemente humilde para aceptar y asumir la responsabilidad de sus circunstancias, y lo bastante valiente para tomar todas las iniciativas que sean necesarias para afrontar creativamente la solución a esos retos, y les demostraré el supremo poder de la elección.
Stephen R. Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

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Dave McClure’s startup metrics
